En el mundo de la gastronomía la innovación consiste en qué tan sagaz eres para experimentar y crear variedades para tus platillos con base en los ingredientes o las combinaciones que hagas con ellos. No se diga del valor cultural o los componentes endémicos que hayas decidido integrar a tus creaciones. Como chef o cocinero mexicano, no podrás negar que los artrópodos son uno de los iconos más exóticos y atractivos de nuestra gastronomía.

La entomofagia se refiere al consumo de insectos por parte de seres humanos, una práctica que nos ha acompañado desde hace miles de años y que sin embargo, es ahora cuando goza de gran popularidad entre la gente y los medios al convertirse en tendencia para chefs, la industria alimentaria e investigadores en alimentos.

Incluso la FAO (Food and Agriculture Organization) cuenta con un Programa de Insectos Comestibles, dedicado a la investigación nutricional sobre los arácnidos y las posibilidades que brindan en relación a piensos y otros alimentos.

Si bien, no se trata de un hábito exclusivamente mexicano, puesto que en algunas regiones de Asia, África y América Latina también se práctica, es en México donde –desde la época prehispánica – los insectos han gozado de gran popularidad entre la población. Chapulines, escamoles, jumiles, chinicuiles, gusanos de maguey y hormigas, forman parte habitual de menús y comidas de las familias mexicanas. En México, se estima que aproximadamente 549 de las 2000 especies de insectos son nativas, concentradas en las regiones sur, sureste y centro.

Ya sea como botana, salsa o platillo principal, los insectos son una gran opción alimenticia por su alto contenido en proteína, hierro, aminoácidos esenciales, grasa, entre otros nutrientes. Para foodies extranjeros sobra decir que nuestra oferta representa una aventura culinaria única en sabores y texturas. 

Descubre más en Tendencias de Alimentos