• No pidas demasiada comida: solo la cantidad mínima necesaria para un período concreto; evitarás deterioro innecesario.
  • Comprador principal que se encargue de los pedidos; evitarás repeticiones de pedidos innecesarios o cantidades equivocadas.
  • Trata bien a tus proveedores: te avisarán de las ofertas; te repartirán entregas en un mismo día de ser necesario y no tendrás demasiadas existencias.
  • Cocina productos de temporada: un menú bien planeado con platillos de temporada.
  • Economías de escala: buena oportunidad, aunque te sorprenderán los costos de tener que tirar el exceso de existencias.
  • Establece acuerdos claros con los proveedores: ambos deben estar contentos con la calidad y acordar un estándar fijo.
  • Compra solo por mayoreo: si encaja con tu demanda o si se trata de productos no perecederos.

Considera productos: congelados, secos, embotellados o enlatados en vez de los frescos, puedes conseguir una calidad comparable. No comprometes la integridad del producto, reduces la cantidad de productos perecederos potenciales y su desperdicio.




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