Por 40 días, desde el Miércoles de Ceniza y hasta el Domingo de Resurrección, la cocina en Latinoamérica (región en la que las tradiciones católicas están muy arraigadas) logra explotar en la sencillez de los ingredientes la creación de sabores que hoy forman parte de la tradición gastronómica cuaresmal.

Como es bien sabido, la gastronomía es un reflejo de ritos, creencias y costumbres de los pueblos a través del tiempo. En el norte de Latinoamérica se pueden registrar calendarios culinarios dependiendo de las festividades (generalmente religiosas), de ahí que la cuaresma resulta un momento muy especial para crear platillos que hoy consideramos típicos. 

En cada región podemos encontrar comida característica de esta época del año, toda con un denominador común: ingredientes sencillos, libres de carne roja y con mezcla de vegetales, semillas, tubérculos, flores, legumbres, hortalizas e insectos. Los pescados y mariscos más demandadas en esta época son: mojarra, sierra, corvina, lisa, tilapia, bagre jurel, róbalo, huachinango y salmón. Mucha de la cocina cuaresmal data de la época prehispánica y que con el mestizaje fue enriquecida como: romeritos, tamales (charal, nopal o frijol), tacos de frijol con atún, sardinas, corundas, por mencionar algunos.

Entre los platillos típicos de cada región podemos encontrar los “romeritos” en México, estas plantas comestibles de la región que se cocinan con mole y se sirve con tortas hechas de papá y/o camarón seco; la denominada “fanesca” en Ecuador, sopa típica con base de leche y bacalao, compuesta de ingredientes como como choclo, verduras y granos acompañada de puré de papá (o patata como se conoce allá), el “rondón” en Costa Rica, sopa de pescados o mariscos, aderezada con plátano verde, leche de coco y yuca o los tamales mudos sin relleno o rellenos de frijol, entre otros. 

Te compartimos estás deliciosas recetas para que te inspires en esta temporada de cuaresma. 

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